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The Galician Job

THE GALICIAN JOB

 

Como habréis podido comprobar en nuestros reportajes lo importante no es ni la potencia, ni el tamaño ni el rendimiento, buscamos vehículos con identidad e historia propias como ya demostraron los pequeños Seat 600. Hoy os presentamos un modelo que, pese a compartir nacionalidad con marcas como Jaguar o Aston Martin, es el que mejor representa la historia de Reino Unido. El humilde utilitario se hizo con los corazones no sólo de los británicos sino de usuarios de todo el globo convirtiéndose en todo un icono mundial junto al Fiat 500 o el VW Escarabajo.

Aunque el nacimiento de este coche viene de una mezcla entre la necesidad de una nación y el enfado de un hombre, concretamente Leonard Lord, presidente de British Motor Company, al que no le gustaba el camino que estaba tomando el parque automovilístico de su país, ya que con la Crisis de Suez de 1956 en Reino Unido se limitaron los suministros de gasolina, lo que paralizó completamente la venta de coches grandes y la tendencia en las islas británicas era comprar los famosos coches burbuja alemanes como el BMW Isetta, que eran pequeños y con consumos bajísimos. Además en 1957 se lanza el Fiat 500 que también fue un éxito en Reino Unido, pero a Leonard Lord no le gustaba la idea y quería tener un vehículo puramente británico que solventarse todos esos problemas ocasionados por la crisis de combustible. Lord le ordenó el proyecto a Alec Issigonis antiguo ingeniero de BMC al que repescó para este proyecto. Le dijo que tenía que hacer un coche que no midiese más que una caja de 3 x 1,2 x 1,2m y que el espacio para pasajeros tenía que ocupar 1,8m de los 3m del largo del coche. Lord aprobó el diseño del coche en 1957.

Este vehículo tiene un larguísimo historial de fabricación, en el cual transcurren 7 generaciones del Mini original, lejos queda la primera generación manufacturada en Reino Unido en 1959, hasta la última unidad de la séptima generación que salía de producción en el año 2000, después de ser protagonista del cambio de industrias en medio mundo tras casi medio siglo. Nuestros tres Minis de hoy están incluidos en la tercera generación producida entre 1969 y 1976.

La pasión por este pequeño vehículo británico traspasó las fronteras de las islas y llegó a medio mundo. Nuestros tres protagonistas son el claro ejemplo, estos son David, Suso y José Manuel, cuyos tres vehículos son del año 1973. David compraba el suyo en 2002 lo que endulzaba la vista de Suso y José Manuel, esto los llevaría a adquirir los suyos cerca del 2013, los tres coches acabarían siendo restaurados en Porriño por un buen amigo suyo.

La adquisición como suele pasar en estos casos no fue fácil, David, el dueño del que está como dice él “más Racing”, el naranja, quizá con la historia más larga, estaba dado de baja. Estuvo abandonado durante unos 20 años, consiguió rehabilitarlo en tráfico y repintar el verde original con el que venía. Todo esto en su primera restauración, luego sería llevado a su estupendo estado actual junto con los otros dos. José Manuel obtenía su Mini azul en Carballeda de Avia en estado abandonado y como resultado de años de autoescuela. Por último Suso, el dueño del clásico rojo y el que más de serie se encuentra, lo adquiría en A Coruña con la carrocería al descubierto, perteneciente a un piloto de rallyes de la zona.

Ninguno de ellos se arrepiente de la compra. Eso sí, hoy lo comprarían hecho porque, aunque la adquisición de piezas no ha sido un problema ya que se siguen fabricando repuestos para estos vehículos, la toma de decisiones y los tiempos de restauración han sido los mayores quebraderos de cabeza.

Cuando se planteó qué motor llevaría este coche la condición de BMC era que el motor empleado tenía que ser uno de un modelo existente, concretamente, el del Morris Minor que tenía 948cc. Decidieron reducirlo a 840cc debido a que consideraban que el motor más grande tenía demasiadas prestaciones para el concepto de vehículo que tenían pensado. Esto dejó al primer Mini con 33CV. Aunque poco después se le añadirían más motorizaciones siendo los más destacados el 998cc y el 1275cc. En lo referente a suspensión, como método de ahorro de espacio en lugar de los convencionales muelles usaba conos de goma compactos, que además absorbían un poco ayudando a la amortiguación. A su vez, el coche fue ensanchado para darle más estabilidad, todo esto le daba al vehículo su característico comportamiento similar a un Kart, lo que le dio fama a nivel deportivo. El preparador “GLD” se encargó de la preparación de los motores de los tres protagonistas de este reportaje, lo que facilitó mucho la labor de restauración.

El Mini demostró sus aptitudes ruteras en competición a varios niveles, pero en particular, el Rally Montecarlo fue el que dio verdadera fama a este icono con ruedas. De hecho, la agilidad de los Cooper S le llevó a ganar en los años 64′, 65′ y 67′ contra rivales infinitamente más potentes. Sin embargo, las victorias no fueron lo único destacable, en el 66′ tres Minis alcanzaron el final del rally ocupando los tres puestos del podio, pero una cuestionable descalificación por el tipo de lámparas que montaban los dejó fuera de la competición. Por otro lado, Pat Moss y Ann Wisdom en el año 1962 se llevaron la victoria femenina a los mandos de uno de estos modelos.

Un amigo de Alec Issigonis era John Cooper, el ahora leyenda de la Fórmula 1, que decidió exprimir todo el potencial del Mini y diseñó un coche homologable para el Grupo 2 de Rally, lo cual fue un éxito rotundo. Hoy día, esos dos nombres siguen unidos y significan mucho para cualquier aficionado a este mundo.

En un total de 41 años y bajo un sinfín de marcas se vendieron casi 5 millones y medio de Minis, un coche que conquistó el mundo con su apariencia humilde. De este coche existen distintas versiones con sus respectivas historias, las de nuestros tres protagonistas son historias con final feliz ya que tanto a David, Suso y José Manuel se los puede ver felices con los coches que les entusiasman. Después de todos los dolores de cabeza que da una restauración, todo merece la pena, como nos han podido contar ellos. Por nuestra parte solo podemos decir que los tres se encuentran en un estado envidiable y nos gustaría que cualquier dueño de un clásico lo tratase tan bien como ellos tres tratan a los suyos.

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