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Alfa Romeo GTV

Alfa romeo gtv

 

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Nunca es fácil decir adiós y todavía lo es menos si de lo que te despides te ha aportado muchos momentos de felicidad. Esta es la situación en la que se encuentra Manu con su Alfa Romeo Gtv del cual os vamos a hablar en este artículo. A Manu ya lo conoceréis de nuestra entrevista a su espectacular Lancia Beta y como se demostró en ese reportaje trata con mucho mimo a todos sus vehículos y veréis como este Gtv no es una excepción.

La historia del Gtv, Gran Turismo Veloce, se remonta a su predecesor en el que está claramente inspirado, el Alfa Romeo Alfetta Gtv diseñado por Giorgetto Giugiaro en 1974. Este modelo fue icónico y llegó a ser referente para la marca con sede en Turín. Veinte años después, la marca italiana homenajeó a este mítico modelo con esta nueva versión contratando a Enrico Fumia de Pininfarina para diseñarlo. Sin embargo, su diseño interior no fue aprobado y le correspondería a Walter da Silva esta tarea. A su vez, sería lanzado el Alfa Romeo Spider, la versión Roadster del Gtv con la que comparte gran parte de sus componentes y que sirvió para recordar al Giulia Spider de los años 60.

La producción de este vehículo constó de 3 fases. Entre las dos primeras, la del 95 y la del 98, las diferencias eran sobre todo estéticas especialmente en el interior. En la fase 3, del 2003, ya se producían cambios como la parrilla, que hereda un aspecto similar a la del 147, y modificaciones en las defensas llevando el portamatrículas en un lateral. La unidad de Manu es un fase 2, concretamente del año 2001, que compró en Vigo en el 2016. Pese a que actualmente le ve más fortalezas que debilidades, esta no era su primera opción. De hecho, había acordado con un amigo intercambiar su antiguo Alfa Romeo 156 por el Fiat Coupé de este pero, al probarlo y aunque estaba muy equipado y venía de Alemania con 220 CV y turbo, no acabó de convencerle. Otra opción era un Gtv V6, pero, para usarlo a diario, era imposible a nivel consumos y su mantenimiento era más costoso.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, la versión atmosférica de 2 litros y 4 cilindros pareció ser la más razonable. Por ello, Manu se decantó por este vehículo: era barato, el mantenimiento no había sido todo lo exhaustivo que le hubiese gustado, ya que tenía el termostato averiado y unas bujías no adecuadas, que lo hacían consumir de forma excesiva, y en lo que se refiere a la estética ni el color, gris plata, ni el estado de la carrocería eran óptimos pero, la posibilidad de dejarlo como lo veis en las imágenes y el hecho de contar con todos los componentes y grapas, animó a nuestro protagonista a hacerse con él y sanearlo poco a poco.

Se restauró como un clásico desmontando y repintando cada parte en color rojo Missano Rot en la chapistería “Barra de Miño” y se retapizaron en cuero partes del salpicadero y detalles interiores. Todo ello, unido al alerón y las llantas 17, difíciles de conseguir igual que el resto de componentes, contribuyen a darle un aspecto imponente que no deja lugar a la indiferencia al verlo pasar.

El Gtv en esta época no tenía rivales directos. Cada marca entendió el concepto de deportivo “pequeño y asequible” a su manera, ofreciendo un amplio abanico de motorizaciones y tracciones, obteniendo por tanto, diferentes resultados en el mercado. Por todo ello, podríamos compararlo casi en exclusiva por el volumen de ventas con coches mucho más comerciales como el Audi TT o el Toyota Celica y otros, similares a las ventas más contenidas del italiano, como el Mitsubishi Eclipse o el Ford Cougar.

En carretera, según el propio Manu, se disfruta en una carretera nacional con un buen firme. No es un coche para “tramear” porque pese a contar con una distribución variable, lo cual le sirve para tener un buen par en bajas, el hecho de tener una caja de cambios con las marchas muy largas y su elevado peso le dificultan la llegada a la parte alta del cuentavueltas donde el coche entrega todo su potencial.

Si continuara con él, su hasta ahora propietario planeaba prepararlo aligerando el volante motor pero el peso y la tracción delantera lastran a un vehículo que de otra manera sería un deportivo redondo. El elevado peso de sus puertas, 60 kg cada una, es uno de los grandes peros que nos comenta su dueño. Aún así, este no es el motivo fundamental por el que lo vende. En realidad, cuenta con su fantástico Lancia Beta y hace poco ha adquirido un interesante Autobianchi con el que tiene proyectos pendientes, lo que le impide usar su querido Gtv a diario. Manu va a echar todo de menos de un coche que siempre le gustó. Su salida al País Vasco no es casual dado que Manu sabe de primera mano cómo va a ser tratado su coche y que su nuevo dueño va a poder disfrutarlo como él lo lleva haciendo. Todo esto, no quita que tanto Manu como los aficionados al automovilismo echemos de menos esta joya que tan desapercibido ha pasado para muchos y de la que ya quedan pocas.

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